La vida en la casa de una familia religiosa
Hola:
Mi nombre es Robertita, sí así es, escogí ese nombre por que es mi legado, mi historia, son mis ancestros y la R me persigue.
Nací en un pintoresco pueblo de México en la década de los ochenta del siglo pasado y, como cualquier persona sensible, viví en mi querida burbuja por mucho tiempo. Y no, no soy católica, tampoco cristiana, no les diré en esta entrada.
Viví en un hogar en el que se hacía oración para dormir y donde se leía la Biblia, así desarrollé mi gusto por la lectura, mi madre leía del viejo testamento, por supuesto era uno adaptado a la mente infantil, ese maravilloso libro amarillo, aún me persiguen sus imágenes.
El kimder fue todo un suceso maravilloso, recuerdo haber estado ahí desde el primer año, ese día primero de escuela, todo era fenomenal, me preguntaba "¿por qué los niños le lloraban a su mamá?", esa sensación de estar en un lugar y ser un ente totalmente externo, como si no perteneciese a esa dimensión, solo veía y me preguntaba lo anterior. Recuerdo que mamá me dijo "si no te gusta te saco"; verán en la familia era la filosofía "si no quieres, no lo hagas".
La primaria vino, fascinante, tanto que siempre recuerdo que pensaba que cuando creciera me sentiría diferente, llevo toda la vida esperando ese sentimiento, solo he logrado querer ser una niña siempre, pero eso ya vendrá después. Sí, no tenía habilidades sociales, tristemente lo descubriría muchos años después.
Y como todo niño religioso llegué a la secundaria, sabiendo las enseñanzas de la Biblia, y llegó el momento de decidir, de cambiar, de tomar un camino; así que la decisión llegó con el tiempo, y el ejemplo de mi familia, por que no quería ver llorar a mi madre y por que no me imaginaba una vida sin los principios que se me inculcaron. Mis hermanos eran mucho más grandes que yo y ellos ya habían elegido, faltaba yo. Pero lo tenía claro: siempre pertenecí a donde estaba y no quería estar en otro lugar. Pero con la secundaria, por mucho que seas religioso, llega el momento en que si no tienes habilidades sociales y eres demasiado cerrado para comprender que las tienes que desarrollar, solo logras ser el raro de la clase, la niña muy inteligente, la que no tenía las mejores calificaciones pero todos sabían, por una maldita extraña razón que tú eras la que sabias más que los demás. Lo que no puedo negar es que siempre tuve "fans", sí esas personas que te odian y te quieren hacer la vida imposible y que muchos niños a esa edad creen que es por que el problema son ellos, la verdad es que si tú tienes tus fans tienes que saber que esas personas se sienten inferiores a ti; pero cómo, podrás decir, si ellas tienen más que yo, es un misterio, hay cosas de ti las cuales otros pudieran envidiar; así que este blog es para todos aquellos pequeños que viven en la secundaria o la preparatoria o los adultos que viven "bulling", no estas solo, tú no eres el problema.
Pero esta es solo mi presentación, yo soy Robertita la fabulosa. Solo sigo siendo aquella niña que veía a los demás de lejos, aunque estuviese en la misma habitación.
Mi nombre es Robertita, sí así es, escogí ese nombre por que es mi legado, mi historia, son mis ancestros y la R me persigue.
Nací en un pintoresco pueblo de México en la década de los ochenta del siglo pasado y, como cualquier persona sensible, viví en mi querida burbuja por mucho tiempo. Y no, no soy católica, tampoco cristiana, no les diré en esta entrada.
Viví en un hogar en el que se hacía oración para dormir y donde se leía la Biblia, así desarrollé mi gusto por la lectura, mi madre leía del viejo testamento, por supuesto era uno adaptado a la mente infantil, ese maravilloso libro amarillo, aún me persiguen sus imágenes.
El kimder fue todo un suceso maravilloso, recuerdo haber estado ahí desde el primer año, ese día primero de escuela, todo era fenomenal, me preguntaba "¿por qué los niños le lloraban a su mamá?", esa sensación de estar en un lugar y ser un ente totalmente externo, como si no perteneciese a esa dimensión, solo veía y me preguntaba lo anterior. Recuerdo que mamá me dijo "si no te gusta te saco"; verán en la familia era la filosofía "si no quieres, no lo hagas".
La primaria vino, fascinante, tanto que siempre recuerdo que pensaba que cuando creciera me sentiría diferente, llevo toda la vida esperando ese sentimiento, solo he logrado querer ser una niña siempre, pero eso ya vendrá después. Sí, no tenía habilidades sociales, tristemente lo descubriría muchos años después.
Y como todo niño religioso llegué a la secundaria, sabiendo las enseñanzas de la Biblia, y llegó el momento de decidir, de cambiar, de tomar un camino; así que la decisión llegó con el tiempo, y el ejemplo de mi familia, por que no quería ver llorar a mi madre y por que no me imaginaba una vida sin los principios que se me inculcaron. Mis hermanos eran mucho más grandes que yo y ellos ya habían elegido, faltaba yo. Pero lo tenía claro: siempre pertenecí a donde estaba y no quería estar en otro lugar. Pero con la secundaria, por mucho que seas religioso, llega el momento en que si no tienes habilidades sociales y eres demasiado cerrado para comprender que las tienes que desarrollar, solo logras ser el raro de la clase, la niña muy inteligente, la que no tenía las mejores calificaciones pero todos sabían, por una maldita extraña razón que tú eras la que sabias más que los demás. Lo que no puedo negar es que siempre tuve "fans", sí esas personas que te odian y te quieren hacer la vida imposible y que muchos niños a esa edad creen que es por que el problema son ellos, la verdad es que si tú tienes tus fans tienes que saber que esas personas se sienten inferiores a ti; pero cómo, podrás decir, si ellas tienen más que yo, es un misterio, hay cosas de ti las cuales otros pudieran envidiar; así que este blog es para todos aquellos pequeños que viven en la secundaria o la preparatoria o los adultos que viven "bulling", no estas solo, tú no eres el problema.
Pero esta es solo mi presentación, yo soy Robertita la fabulosa. Solo sigo siendo aquella niña que veía a los demás de lejos, aunque estuviese en la misma habitación.


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